
Título original:
Casa de los Babys
Dirección y
guión:
John Sayles.
Países:
USA y México.
Año:
2003.
Duración:
95 min.
Género:
Drama.
Interpretación:
Maggie Gyllenhaal (Jennifer), Daryl Hannah (Skipper), Lili Taylor (Leslie),
Marcia Gay Harden (Nan), Mary Steenburgen (Gayle), Susan Lynch (Eileen), Rita
Moreno (Señora Muñoz), Bruno Bichir (Diómedes), Vanessa Martinez (Asunción),
Angelina Peláez (Doña Mercedes), Lizzie Martinez (Hermana Juana).
Producción:
Lemore Syvan y Alejandro Springall.
Música:
Mason Daring.
Fotografía:
Mauricio Rubinstein.
Montaje:
John Sayles.
Diseño de producción:
Felipe Fernández del Paso.
Vestuario:
Mayes C. Rubeo.
Estreno en USA: 19 Septiembre 2003.
Estreno en España: 9 Julio 2004.
Sinopsis: "Casa de los Babys" nos muestra a seis mujeres norteamericanas en uno de los momentos emocionalmente más importantes de sus vidas; todas se hallan esperando el momento en que se les va a hacer entrega de un bebé en adopción. Hospedadas en un exótico motel sudamericano regentado por la simpática Señora Muñoz (Rita Moreno), aguardan ansiosas a que la burocracia local gestione sus peticiones de adopción para unos recién nacidos de un orfanato local. A medida que transcurren las semanas, ellas van teniendo tiempo de compartir la angustia y la esperanza que les produce su abrumador deseo de tener un hijo. Una ácida, inteligente y profunda visión del choque de culturas, la maternidad moderna y los misterios que nos depara el destino
Crítica:
Las mejores historias que en la
actualidad están ocurriendo en el continente americano no transcurren en Los
Ángeles o Nueva York, sino en países de América Latina. John Sayles ha
tenido el hallazgo de encontrar un tema que yuxtapone en una misma casa los
dramas de seis mujeres del primer mundo con los de una sociedad en el umbral de
la pobreza.
Mientras en Traffic el director Steven Soderbergh se interna en
México para hablar del tráfico de drogas, en Casa de los Babys, John
Sayles hace otro tanto para hablar de la adopción de niños latinoamericanos
por madres norteamericanas, para hablar en definitiva, de un tráfico de seres
humanos. El planteamiento es sumamente atractivo, capaz de haber armado una gran
película coral.
Seis mujeres estadounidenses residen en un motel a la espera de que se les
conceda la adopción de un bebé. En torno a su espera se despliegan la vida de
los mexicanos que las atienden y estafan: un niño de la calle, una hostelera, un
mantenido antisistema, un parado, una limpiadora y una adolescente embarazada.
Sin embargo, al lado de este séquito de personajes no se han desarrollado un
número equivalente de historias. El director se limita a presentarnos cada
personaje sin desarrollar la historia de ninguno. Lo que en la primera parte de
la cinta son doce promesas, no pasan de doce píldoras. El montaje trata de
disimularlo saltando a cada escena de personaje en personaje, pero a partir de
la segunda mitad de la película, el truco se hace evidente. A veces hablar un
poco de todo el mundo sirve como excusa para al final no contar nada de nadie.
El film, aun con un excelente reparto, no permite a las actrices brillar,
exceptuando a Rita Moreno (West Side Story) que demuestra una vez
más que es un monstruo y porque ella sola atesora los cuatro premios más
importantes de la industria americana (Oscar, Emmy, Grammy y Tony).
En todo caso, el talento de John Sayles, director, guionista y editor, es
incuestionable, para mayor gloria del cine independiente americano. Pocos
directores varones estadounidenses son capaces de escribir y filmar un texto tan
elegante sobre mujeres y mexicanos (y por supuesto, pocos son capaces de
producir tantas emociones con tan sólo un millón de dólares). En el fondo, el
film obtiene su vitalidad de México y sus habitantes, y se diluye con los
problemas de las seis (demasiadas) norteamericanas. Entre los traumas de diván
de las gringas y la vitalidad inmarcesible del país latino, Sayles se inclina,
consciente o inconscientemente, por lo segundo.
Es un síntoma de la dirección a seguir. El drama con mayúsculas reside en la
lucha por la supervivencia, una épica que ya no tiene lugar en Occidente a no
ser que haya pistolas o terroristas por en medio. Sólo ahora Hollywood está
empezando a utilizar la presa de historias que suceden al otro lado del Río
Bravo. Los hispanos están ya tan presentes en Estados Unidos que difícilmente se
les puede seguir negando su lugar en la fabrica de sueños. La oscarizada
Traffic debe a México buena parte de su contundencia; Casa de los Babys
le debe el haber salvado los muebles.