Melinda y Melinda
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TIT. ORIGINAL:

Melinda and Melinda

AÑO:

2004

NACIONALIDAD:

USA

DURACION:

105 Min.

DIRECTOR:

Woody Allen

GUIÓN:

Woody Allen

FOTOGRAFÍA:

Vilmos Zsigmond

MÚSICA:

 

INTÉRPRETES:

Jonny Lee Miller. Wallace Shawn. Josh Brolin. Larry Pine. Amanda Peet. Brooke Smith. Zak Orth. Vinessa Shaw. Will Ferrell. Radha Mitchell. Chloë Sevigny. Chiwetel Ejiofor. Steve Carell

25 de febrero. Cine PYA. 22:30

En una cafetería neoyorquina un grupo de amigos discuten sobre cómo podría desarrollarse la vida de un personaje desde dos vertientes: la cómica y la dramática. La protagonista de las dos perspectivas de una misma historia es Melinda (Radha Mitchell). La acción empieza cuando Melinda irrumpe inesperadamente en una cena de unos amigos que hacía tiempo que no veía. Aparece desesperada, su vida es un desastre y sus relaciones amorosas aún peor.

 

 

La carrera de Woody Allen estaba deslizándose hacia una ligereza que algunos ya tomaban por senilidad, a pesar de la intensa causticidad de la muy notable Un final made in Hollywood. Hasta Melinda y Melinda han pasado varios años sin que el espectador pueda sentir la sensación de encontrarse de nuevo ante un gran Woody Allen. No es un salto atrás hacia lugar seguro: Melinda y Melinda contiene las mejores esencias de su autor, pero no como revival, sino como reinvención inagotable de sí mismo, demostración de que su caudal creativo tiene nuevas salidas sin aparcar, como ha necesitado otras veces, sus parámetros más reconocibles. Melinda y Melinda tiene algo de compendio de su carrera. Nunca antes había combinado tan ampliamente su lado más divertido y su tendencia a la tragedia. Hay ecos de Hannah y sus hermanas, de Misterioso asesinato en Manhattan, de September o de Delitos y faltas. Así surge un Woody Allen plenamente reconocible, pero demostrativo también de la cantidad de tonalidades y preocupaciones que ha ido desplegando a lo largo de los años un autor que inexplicablemente muchos intentan definir en tres palabras, con la facilona y absurda coletilla de que siempre está haciendo la misma película.

En Melinda y Melinda queda mucha capacidad para la sorpresa. El punto de vista es doble, en principio: poniendo en primer plano el juego del creador que maneja a sus personajes, Woody Allen presenta los puntos de vista contrarios que dos autores, uno con vocación trágica y otro con una visión cómica de la vida, adoptarían ante un mismo personaje y una situación inicial. Pero, lejos de hacer un ejercicio académico de escritura de guión, Woody Allen deja que la vida arrastre a unos y otros, personajes y autores. Y la dualidad se difumina en el mar de contradicciones cotidianas. La comparación entre una posibilidad y otra, recurrente en el cine, desaparece en manos de un cruce de personajes magníficamente orquestado. Woody Allen concluye que todo es trágico en la existencia pero, como en un juego de manos, descubre un mensaje tan sencillo como positivo: el único antídoto es disfrutar de la vida. Es el remate sagaz para el reparto de actores y personajes más consistente que Woody Allen ha tenido en años, una galería de diálogos y réplicas que pueden pasar a la antología del autor (los de la casa del médico, sin duda), el logro, por fin, de un actor que pueda sustituirle sin imitarle (Will Ferrell), y la demostración de que aún puede sacar chispas a la situación más manida: el hombre que descubre a su mujer en la cama con otro tiene aquí un giro grandioso.